Traducción al español del original en euskera por la RED VASCA ROJA.
La sociedad vasca ha padecido durante demasiados años las consecuencias de un conflicto histórico irresuelto de naturaleza política, así como la existencia e influjo de la violencia y del desacuerdo político. Hasta el 12 de septiembre del año pasado, han sido innumerables los intentos, vías y esfuerzos de superar esa situación. Conocemos bien los resultados de las estrategias anteriores: aumentar y empeorar los problemas. Ahora tenemos un dato objetivo fundamental: la única oportunidad en todo este tiempo de conseguir la paz y de solucionar el conflicto político ha sido precisamente la que abrió la Declaración de Lizarra-Garazi hace más de un año. En efecto, en torno a esa propuesta se ha producido una importante acumulación de esfuerzos para buscar una salida democrática capaz de traer a nuestro pueblo una paz definitiva. El alto el fuego proclamado por ETA el 16 de septiembre de 1998 facilitó el desarrollo de este proceso.
Mirando hacia atrás, sabemos que hay cosas que habrán de hacerse mejor. Este proceso exige un duro trabajo para unir dos cosas: el logro de la paz y la necesaria salida consensuada del conflicto político. A esta sociedad se le debe hacer llegar una seguridad con toda confianza: que en un sistema plenamente democrático, eso es posible.
Por otra parte, tampoco hemos contado con algunas ayudas que eran necesarias. Por el contrario, el gobierno francés y el gobierno español del PP han demorado obstinadamente las decisiones precisas para facilitar el proceso y llevarlo a la fase resolutiva. En cuanto al partido socialista, ha desempeñado el papel de compañero de viaje acrítico del PP y del Gobierno en su táctica de dejar pasar el tiempo. Algunos medios de comunicación han colaborado en esa estrategia obstruccionista.
En los catorce meses que han pasado hemos demostrado que esos agentes se niegan a emprender la vía de solución del conflicto mediante la discusión y la negociación, y que han desarrollado una estrategia destinada directamente a sabotear el proceso. Ahora, al dar ETA por finalizado su alto el fuego unilateral, vemos que desaparece una de las aportaciones objetivamente favorables para el desarrollo y progreso del modelo de solución que propone Lizarra-Garazi.
Todos [esos] factores configuran una situación extremadamente difícil.
Sin embargo, estamos de acuerdo en tres puntos:
Así pues, queremos hacer saber lo siguiente:
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